ANTONIO ÁLVAREZ VECI

LIBERI ARS AMANDI

LA HISTORIA

¿QUÉ TIENES FRENTE A TI?

Este libro no es un relato erótico. Tampoco es un ensayo apologético, ni una biografía, ni una novela romántica. Es mucho más. En tu mano está descubrirlo y, sobre todo, averiguar si compartes su visión en tono al amor, a la pareja, al sexo, a la moral… Puede que asomarte al mundo liberal te interpele tanto que lo rechaces de plano. En cualquier caso te hará reflexionar, enriquecerte y abrir una ventana a través de la cual no todo el mundo se atreve a mirar.

ARGUMENTO

La vida de DARÍO ha consistido en aprender a ser libre, en sentirse libre. En explorar sus límites, conocerse y tratar de comprender al resto. Nada de lo vivido ha alimentado miedos o egoísmos, ni ha conseguido separarlo del disfrute de lo sencillo. El AMOR y el SEXO no son una excepción. Junto a EVA inicia una andadura en la que ambos van despojándose de lo artificial, rompiendo barreras muy férreas, combatiendo sus miedos y luchando contra su propia moralidad. Aún no saben hacia dónde los llevará este viaje, ni tampoco si lograrán construir una historia de amor eterna, pero sí están seguros de que será natural y auténtica.

ATRÉVETE A ASOMARTE

El mundo liberal personalmente, a cara descubierta, naturalmente.

LEE UN FRAGMENTO

  • 1. A MODO DE INTROITO


    _ El orgasmo cesó, abrió los ojos y miró alrededor. En el entorno de la piscina la orgía era imparable. Decenas de personas mantenían todo tipo de relaciones sexuales a la vista de otras tantas que simplemente disfrutaban mirando, tomando aire, o que descansaban un poco para volver a sumergirse en la marea. A su lado veía a Darío, con aquellas dos chicas besándose sobre él, una disfrutando de su boca y otra de su sexo. Sin poder evitarlo se corrió otra vez…. Se corrió con una intensidad inusitada, sin querer ni poder reprimir los sonidos, cerrando de nuevo los ojos, desvinculándose del mundo e ignorando por completo el placer del hombre sobre el que estaba sentada. Aún no sabía cómo había llegado a aquel punto, pero le daba igual. Se sentía bien, libre, liberada y en comunión con su verdadera pareja.

  • 2. LE CAP


    _ Sin decir nada Darío miró a su chica. Los setecientos kilómetros de viaje le habían dado para cavilar mucho. Estaba inquieto. No sabía qué se iban a encontrar ni cómo iban a reaccionar, aunque habían hablado bastante durante días y tenían clarísimo que cortarían cualquier situación incómoda para ambos o para alguno de los dos. Por encima de todo primaban ellos, su relación, su amor y la búsqueda de experiencias positivas y enriquecedoras en común. Además, con todo lo que habían ido viviendo hasta ahora sabía a ciencia cierta que Eva estaba cambiando sus conceptos, veía cómo iba descubriendo el disfrute como tal, como eso justamente, como mero disfrute; el ocio por el ocio, con valor en sí mismo y muy alejado de acabar convertido en una herramienta para ahogar el dolor y la ansiedad. Eso le gustaba. Sentir que, de alguna manera, podía contribuir a que la mujer a la que amaba fuera plenamente feliz más allá de los parámetros sobreentendidos en una pareja. A él le había llevado años vislumbrarlo, quizás porque tuvo que descubrirlo solo. Pero cuando entendió su vida, sus motivaciones y razones, sus porqués y las consecuencias de éstos, pudo empezar a disfrutar de verdad, al tiempo que aprendió que la felicidad no estaba en la cima de altas montañas, sino que habitaba en una especie de venas intangibles que recorrían las paredes calizas y graníticas, sólo observables si se era plenamente consciente de su existencia. Que la felicidad es un néctar dispuesto en el camino y no en la meta, pero que este es un concepto a interiorizar para poder disfrutarlo y no llegar a cumbres baldías en las que morir habiendo solo existido sin pena ni gloria.

  • 3. CLAIR OBSCUR


    _ Las sensaciones de Eva, no sólo las físicas, eran tremendamente contradictorias. Se sentía observada, expuesta, vulnerable y humillada, pero por otro lado, era una sumisión deseada, elegida y, sobre todo, puntual, con alguien en quien confiaba plenamente. Además estaba sintiéndose orgullosa, orgullosa de poder dar rienda suelta a sus fantasías y sueños, orgullosa de sentirse deseada por su chico y por el resto, orgullosa de haber encontrado un lugar en el mundo en que nadie llamaba golfa a una mujer por disfrutar de su sexualidad sin límites,… y orgullosa por haber encontrado a su compañero, su cómplice, una persona con la que caminar juntos, explorar juntos, disfrutar juntos sin chantajes emocionales de medio pelo, sin sentirse usada o manipulada, con quien un “no” era un “no” y un “sí” era un “sí”, sabiéndose libre, respetada y respetuosa. E, ironías de la vida, todo aquello lo estaba pensando atada, camino de una mazmorra en cuyo centro sólo había una especie de potro de gimnasia, y al borde del orgasmo con cada paso por culpa del dichoso nudo estratégicamente colocado en su clítoris.

  • 4. GLAMOUR


    _ “Por otro lado, me asalta la duda de si necesitaremos cada vez más estímulos, si este tipo de juegos tendrán que pasar a formar parte de nuestra vida porque el sexo normal se nos pueda quedar escaso a partir de ahora. Supongo que sea una chorrada y que nuestras relaciones sigan siendo fantásticas sin necesidad de ir marcando nuevos retos, nuevos mundos, porque mi necesidad radica en ti, en estar contigo y disfrutar contigo, sea cual sea la circunstancia”.
    (Darío)

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    PROFUNDIZANDO

    PRIMERO: Siempre he creído en el constructivismo como dogma de fe. Todo aprendizaje recibido, otorgado o facilitado por mí ha de estar vinculado con la vida y, sobre todo, con la propia experiencia. Desde joven supe que por eso es fácil entenderme y me resulta sencillo aprehender nuevas ideas y procesos; porque los inserto en mi vida y, sobre todo, procuro vivir mucho y vivir bien, no sólo existir.

    SEGUNDO: Me gusta mi barba. Es más, disfruto con su concepto antropológico, asociado a la sabiduría y al respeto. Así explico el que mucha gente se atreva a preguntarme o exponerme su opinión en cuanto se genera un mínimo vínculo. Soy consciente de que aspirar a erudito docente y consejero es, cuando menos, presuntuoso, pero no puedo evitar juguetear y gozar con la idea.

    TERCERO: Pocas cosas me placen más que sentarme junto a alguien y charlar, debatir, elucubrar…, café o vino en una mano y cigarro en la otra. Enriquecerme y enriquecer interpelando y siendo interpelado, “perder” el tiempo intentando exponer mi visión del mundo y buscando entender la de los demás, sus porqués, sus paraqués y sus motivaciones ocultas.

    Estos son los ingredientes esenciales que explican el nacimiento de este libro.

    Por ende, este es un relato que, sin ser en absoluto autobiográfico, está construido desde mi realidad o, al menos, desde parte de ella.
    Un relato que, con un lenguaje sencillo y claro, pretende exponer un trocito del mundo y de la sociedad que, por las características y connotaciones peculiares que posee, viene siendo tratado y expuesto desde posturas moralistas irracionales o desde postulados mórbidos muy mal entendidos.
    Un relato que no pretende hacer proselitismo, pero sí facilitar el acceso de cualquiera a un mundo que, de por sí, procura mantenerse oculto y del que solo se oyen distorsiones generadas por falsos profetas y gurús con la neurona sempiternamente ubicada en la bragueta.
    Un relato que pretende aportar racionalidad, normalización y empirismo a un tema constantemente preguntado en conversaciones, recurrentemente debatido entre amigos y muy habitualmente presente en las fantasías y curiosidades de cualquier hombre o mujer.
    Un relato que trasciende lo erótico centrándose en las emociones y en los sentimientos, que los expone abiertamente al tiempo que pone sobre la mesa cuestiones éticas y morales básicas.
    Y, por supuesto, un relato que haga al lector disfrutar, pensar, enriquecerse, excitarse o enfadarse…, que despierte curiosidad, avidez, ganas de vivir y, sobre todo, ganas de exprimir la vida.

    ANTONIO ÁLVAREZ VECI
    Autor

    __Que el amor ha cambiado y el sexo también. O al menos eso suelo decirme. Aunque tal vez se trate de un proceso particular de maduración personal que me ha llevado a virar de perspectiva, a abrir mis pensamientos en canal y de paso a expandirme yo con ellos. Por mi parte, cada vez me encuentro más alejada de los cánones establecidos, de los patrones impuestos y de unas convenciones que no parten de mí, sino de un ente abstracto que es la sociedad. Anónima, por cierto, recuerdo. Y es que ando un poco harta de esas ideas que nos venden en el cine, en la publicidad o en la literatura. Un tanto hastiada de esos amores de canciones moñosas y películas románticas hollywoodenses. Chicos se enamoran, riñen, se celan, sufren, lloran, se anhelan y se reencuentran. Beso, boda final con confeti y brindis, y casa en Long Island. O en Boadilla del Monte, vaya usted a saber. Las pantallas y la literatura de ficción han conseguido realmente empalagarme de esos amores tan alejados de la vida de real y de cuanto acontecemos los que calzamos carne y hueso. Por no hablar de la imagen que a diario recibimos del sexo. Casposas producciones porno con roles estereotipados, donde él da y ella recibe. Encuentro, flirteo y al tema. Siempre en ese orden y nunca fuera de los papeles establecidos para cada uno de los protagonistas. Cuenteretes de cine que maleducan y cuyas enseñanzas hacen que carguemos un pesadísimo lastre que acaba generando frustración e infelicidad a mansalva. Pero es que la literatura tampoco ha ofrecido opciones mucho más atractivas. Por lo que respecta a la novela romántica, esta no difiere mucho del trasunto cinematográfico. Corín Tellado es un nombre que habla por sí mismo, vendió millones entre nuestras fronteras; mis respetos por ello. Y Danielle Steel hizo lo propio al otro lado del charco. Pero es que esas novelas a mí no me convencen, historias de amor versión Disney con amantes atormentados y final feliz, que luego me dejan el cuerpo para el arrastre. Por irreales. Y si el relato es de corte erótico, ¡apaga y vámonos!, porque también sabemos de antemano qué patrón hallaremos: seductor mazado y damisela que se descubre y se encuentra a sí misma a través de su propia sexualidad, que una vez tocada por los mágicos dedos del héroe pasa de la frigidez más áspera a vivir en un continuo vergel de sonorísimas cascadas de miel y de color. ¡Ya!

    __Y de pronto, cayó en mis manos la novela LIBERI ARS AMANDI. Empecé a leerla y así, como que no quiere la cosa y tomándola en pequeñas dosis, me topé con que su autor, ANTONIO ÁLVAREZ VECI, me hacía partícipe como lectora de la historia personal de sus protagonistas, Darío y Eva, y lo hacía sin tapujos, a cara descubierta y desde el enfoque más opuesto a lo que me había encontrado hasta el momento. Leí su primer encuentro, avancé en su enamoramiento y atracción, los acompañé en su descubrimiento sexual y sus fantasías, hasta que me topé con su flirteo con el mundo liberal o mundo swinger. Y de pronto me dije: “¡Oh, Dios!, ¿otro Grey?”. Pero nada más lejos. La andadura de Darío y Eva se encuentra instalada en el más absoluto realismo y en la cotidianidad más cercana y natural. Automáticamente pensé que cualquiera de nosotros podría ser uno de ellos y que su historia de pareja tenía puestos los pies sobre la tierra que todos pisamos. Curiosidad, miedos, ganas de diversión, convenciones aprendidas, moralidad, celos… Y en cuanto al mundo swinger esta vez no había sombras, no había perturbaciones que curar o almas que redimir, ni tampoco prácticas de chico rico que obnubilaban a la cándida novicia. Me tranquilizó ver cómo la sexualidad de ambos no respondía en absoluto a la reacción explosiva de alguien que necesita desquitarse del mal de amores y huye hacia delante en un momento convulso de su vida. No había idas de cabeza, ni irreflexión, ni falta de sensatez o de cordura. Había vida, tangible y auténtica. Acababan de convertir el pecado en virtud. “¡Por fin!”, respiré. “Ni me aleccionan, ni me hacen de gurús, ni me encorsetan el concepto particular que yo misma haya de formarme del amor o del sexo”.

    __Que leí LIBERI ARS AMANDI y me dije: “El amor ha cambiado, María. Y el sexo también. ¡Y vaya alivio!”. Eso, o tal vez es que hay maneras diferentes de contarlo.


    MARÍA GARCÍA BARANDA
    Filóloga. Profesora de Lengua y Literatura Españolas. Escritora.

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